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Educar y Brillar

Todos somos educación

En esta ocasión me gustaría compartir una reflexión acerca de nuestro rol en la educación y cuál debería ser nuestra actitud para crear un mundo más consciente, ya que son este tipo de reflexiones las que me han llevado a crear este espacio educativo.

Cuando hablamos de educación es habitual pensar en la escuela. Sin embargo, la educación es algo que va más allá. La educación tiene relación con el aprendizaje, con todo aquello que experimentamos y que nos ayuda a conformarnos como personas. Podemos decir que la educación está en todo, en nuestra relación con los demás, con los animales, con todo lo que nos rodea… pero sobre todo, con nosotros mismos.

La necesidad de desarrollar la autoconsciencia y la autorresponsabilidad

Es frecuente que se nos enseñe desde edades muy tempranas a cómo comportarnos según las convenciones sociales; que nos enseñen lo que es bueno, lo que es malo e incluso lo que se entiende por tener éxito en la vida y lo que deberíamos hacer para alcanzarlo, si es que así lo deseamos.

¿Y qué se nos enseña acerca de  nosotr@s mism@s? ¿De quiénes somos? ¿Para qué estamos aquí? ¿Qué es lo que nos gusta y nos hace sentir bien? ¿Qué talentos tenemos y cómo podemos ayudar a los demás a la vez que disfrutamos haciéndolo?

Puede ser que las respuestas a estas preguntas no cumplan con las expectativas que los demás proyectaron sobre nosotros. Es una realidad que las personas tenemos la tendencia de responder a las expectativas de los demás, sobre todo a las de aquéllos que son importantes en nuestras vidas, padres, profesores y amigos principalmente. Esto es lo que se denomina profecía autocumplida.

Si se quiere, se puede

¿Cómo sería el mundo si cada uno de nosotros aprendiera a ser auténtico, a escuchar nuestro corazón y a servir a los demás dando lo mejor de nosotros mismos en lugar de aquello que se supone que es lo mejor para nosotros y para los demás? ¿Qué pasaría si aprendiéramos a ver la parte positiva y el potencial de cada niño en lugar de fijarnos en sus supuestas carencias?

Son solo preguntas que me formulo y que me animan a fomentar un mundo en el que estos supuestos puedan convertirse en realidad. Quizás, a algunos de vosotros, esta propuesta os puede resultar un tanto utópica o incluso fantasiosa. Sin embargo, pienso que si no se cree que algo es posible y se toma acción para que ocurra, seguiremos moviéndonos siempre en la misma dirección. La idea existe, y esa es la materia prima para su realización. Creo que ya se conocen bien los efectos resultantes de intentar responder a las expectativas impuestas por la sociedad actual. Parto de la idea de que todos somos parte integrante de la sociedad y es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros cambiarla, en el caso de no estar de acuerdo con ella. ¿Y cómo? Aprendiendo a mirar hacia dentro, atreverse a mirar qué es lo que no me gusta de mí y tomar acción para cambiarlo en lugar de quejarme de lo que no me gusta de los demás, de la sociedad, de la vida… El cambio comienza en cada uno de nosotros. Tenemos un gran poder. Somos importantes y tenemos que asumir esa responsabilidad… ¿No es maravilloso?

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